martes, 4 de agosto de 2015

Igual que vino se fue

Voló. Vi como todos los recuerdos iban desapareciendo, como se iban marchitando, como se iban volando a quien sabe donde... Reconozco que sufrí. Soy humana. Nadie es de piedra, ni la persona que jamás se ha enamorado lo es, cosa que es difícil, el no enamorarse. Enamorarse...que palabra tan grande y tan maravillosa que abarca tantas cosas y a la vez son tan pocas las que te hacen sentirlo por alguien...

Nunca imaginé que podría llegar a querer así, como quise. Sin miedos. Sin agobios. Sin presiones. Un amor sincero. De verdad. Por los que el luchar es algo bonito. De esos que te hacen crecer como persona individual, y como no, conjunta. De los que te cuidan, te respetan y te apoyan. Un amor correspondido.

Y se acaba. Todo se acaba de repente, en el momento en el que menos lo esperais, o quizás en el que más debía de pasar. Acaba igual que empieza, entre un suspiro, en un segundo, entre café y copa o porqué no, tras un beso. Un beso de despedida. El beso en el que te das cuenta de que ya ha llegado el momento, de que todo ha acabado interiormente. De que ese gran amor que te hacia sentir viva, ha llegado a su fin. Y duele. Y lloras. Y sufres. Pero es lo mejor.
 Que igual que vino, se fue.